un caleidoscopio de viajes

sUeÑos

TemaZcal en Chichén Itzá

Hace dos días regresaba de nadar en el cenote Ik Kil y en el hotel me encontré una sorpresa. Estaban preparando la ceromonia del Temazcal. El hotel había construido el espacio para celebrar la ceremonia hace varios años, pero nunca había sido bautizado, nunca había recibido un nombre. Un grupo de ocho personas liderado por Maria Luisa viajaron del Valle del Bravo a 1800km de aquí, Chichén Iztá, para dar nombre al lugar.

Antes de iniciar la ceremonia estuve ayudando a Maria Luisa con el fuego de las piedras y mientras tanto charlamos bastante sobre el cambio que sucederá los próximos días. Yo compartí con ella algunos de mis sueños y ella me dijo lo que significaban. Maria Luisa es hija y nieta de chamanes aztecas, como todas las personas que he conocido en este viaje y tienen algún interés espiritual me habló de un cambio de energía para estos días debido a que el sol se alinea con la Galaxia y la luz que recibimos vendrá directa del corazón de la Galaxia. Los cambios no los percibiremos en un solo día ,será a lo largo de los próximos 20 años cuando caerán los viejos sistemas que ya no funcionan.

Los días 21, 22 y 23 aquellos que estén preparados para el cambio de conciencia podrán percatar lo que está sucediendo, para los demás nada habrá sucedido. Me lo explicó con una metáfora. Si caminas al lado del Dalia Lama y no lo conoces, nunca sabrás quien estaba caminando junto a ti. Tal vez eses días sean oscuros debido a algún fenómeno natural, de cualquier manera son días para la tranquilidad, para la meditación, la reflexión, el silencio. Días para recibir la luz que llega de la Galaxia. Esa energía según Maria Luisa es energía crística femenina y entra a la Tierra el día 12-12-12 por el este con el amanecer. El día 21, la zona maya comprendida entre Uxmal y Chichén Itzá actuarán como conos expandiendo esa energía.

Tras muchas charlas sobre prefecías en las cuales parecía estar describiendo muchos de mis sueños entramos juntas al Temazcal. El resto del grupo se reunía afuera en torno a las plantas medicinales, nosotras adentro empezamos el bautizo del Temazcal. El nombre maya del Temazcal representa al día que se está bautizando, su nombre es IKal Itzmal que significa “El viento que trae la medicina del futuro”. Durante el proceso Maria Luisa llamó através del fuerte soplido de una caracola a los espiritus de los 4 puntos cardinales. Mientras todo esto pasaba yo vi claramente un águila que volaba hacia mí cabeza gritando, un Jaguar rojo que me atravesaba el estómago y una serpiente se enredaba en mis pies…tras mi visión MAria Luisa llamó al espiritu del Este (el águila), del oeste (la serpiente) del Norte (el jaguar) y del Sur (el colibrí). Me sorprendí de la coincidencia y a la vez sentí que era natural.

Tras ello el resto del grupo entró y empezamos el Temazcal. Como siempre muy duro al inicio, pero muy mágico después.

Realmente mis sueños sobre esta fecha empezaron cuando tenía 11 o 12 años. Vi claramente la fecha del 2012, aunque día 34, cuando tenía 17, ese día vi que tras un paisaje de montañas altas y verdes, sobre el oceano, el sol se expandía y la imagen de cristo se caía una y otra vez. La fecha se repetía una y otra vez mientras el sol se expandía y el cristo se caía. Es decir, yo no sabía nada de los mayas, ni de profecías. Realmente soy muy racional y esperaré a la fecha para ver que sucede o que no sucede. Pero sea como sea he llegado hasta aquí y quería compartir esto con todos.

El día 12 yo estaré meditando al amanecer y os escribo esto para sugeriros lo mismo.

Abrazos grandes


Robot intraterrestre

Junto a la playa, tras unas colinas, había un grupo numeroso de gente mirando al mar y al cielo. Yo me acercaba corriendo, me acompañaba un niño y un adulto de unos sesenta años. Mientras corría me daba cuenta de que yo era una niña también. El adulto y el otro niño se recostaron en un duna, yo avancé a la siguiente. Todos mirábamos expectantes, sabíamos que algo o alguien llegaría con la llegada del invierno.
De repente sentí que mi cuerpo se elevaba, no entendía que estaba pasando, algo bajo mi cuerpo me estaba levantando. La gente de la playa escapaba asustada mirando en mi dirección. Tan solo el niño y el señor se quedaron a cierta distancia.
Los seres que todos esperaban desde el espacio exterior en realidad habitaban en la Tierra, ocultos en un submundo y solamente aquel día salían a la superficie. Justo bajo mi cuerpo una especie de robot gigantesco salió de las profundidades arrastrándome a mi con él, me recordaba a Nono de la serie de dibujos Ulises. Yo estaba sentada sobre su hombro, me sentía tranquila, contenta. Su presencia llena de nobleza generaba un halo de paz a su alrededor. Juntos caminamos hacia el pueblo vecino. La gente se escondía con nuestra llegada pero los sentía vigilarnos ocultos en sus casas, llenos de miedo y preguntas.
Yo caminaba en su hombro gritándole a los demás que no había que tener miedo, él estaba aquí para ayudarnos. Pero era muy pronto, nadie podía entender lo que sucedía. El señor y el niño caminaban a mi lado, observando y analizando a nuestro nuevo amigo.
Me desperté.
Tuve este sueño en Panamá, tras 8 meses de viaje. Estando allí me encontré varias personas que viajaban con rumbo a Mexico, a un Rainbow que se celebrará allá en diciembre con motivo del cambio de ciclo del calendario Maya. Todo el mundo tiene teorías de lo que podría suceder el 21 de diciembre, y todos esperan que suceda algo de verdad, algo necesario.
Al día siguiente del sueño conocí a Pancho en el bus a Costa Rica, entrañable asturiano que viajaba también hacia el Rainbow. Conversamos aquella noche sobre ese día. Unas semanas más tarde me escribió que regresaba a casa, prefería pasar la fecha con sus hijos.
Imagino que mi sueño quería decir que el cambio que llegue no será desde afuera, vendrá de la misma Tierra, algo que ya habita aquí se dará a conocer. Mi sueño también es un deseo y con la llegada del invierno estaré mirando al cielo, al mar, a la tierra y a mi misma.


loS iLumiNados

Sueño 7.09.2010 primer día de viaje en la furgoneta por Europa

Todo iniciaba en casa de la abuela. Los 4 de mi familia estábamos recogiendo las cosas de su casa, parecía que ella hubiese muerto. Había en un cajón unos juguetes sexuales que yo misma había olvidado tiempo atrás. Los recogí con cuidado de que mi madre no los viese, pero acabó por descubrirlos. No me dijo nada, no me reprimió, ni se echó a reír, simplemente me sugirió visitar a una señora que podía ayudarme. Aquella señora era una curandera de métodos muy cuestionables… ¿que pensaba mi madre sobre mi?¿qué tenía que curar? Sentí mucha vergüenza.

La curandera no me agradaba en absoluto pero hice lo que me pidió. Tenía que ir a una catedral y sacar una foto de la cruz del Sagrario que portaba la hostia justo antes de la comunión…

Me quedé toda la misa… el cura era entrañable. Tenía un ayudante que parecía ser un vagabundo por sus vestimentas sucias y rotas, el pelo le tapaba la cara y llevaba sombrero ( en misa no debería llevarse sombrero). Entre los feligreses había otro señor de traje gris y sombrero… Ambos personajes me llamaron la atención.

Cuando llegó el momento de la comunión los dos personajes se transformaron. A medida que el cura avanzaba hacia el centro de la catedral ellos cambiaron su aspecto y sus ropas. Ahora eran dos monjes jóvenes y ayudaron a repartir la hostia… yo estaba muy sorprendida, sobre todo por no haberme dado cuenta antes de lo que eran en realidad.

Terminaron de entregar la hostia y yo me acerqué al altar para hacer las fotos. Ellos me interrumpieron, obviamente yo estaba molestando pero conseguí sacar la foto. Entre los dos me llevaron ante el cura. Estaban ambos muy enfadados conmigo por mi falta de respeto, en cambio el cura me defendió… sabía que era importante que hiciese aquella foto pero me pidió algo a cambio… Debía subir a lo alto de la catedral y ayudar a transportar una estantería llena de libretas a otra capilla pequeña…

Los dos monjes jóvenes me acompañaron hasta la estantería… cambiaron su actitud conmigo, eran encantadores… el que vestía antes de vagabundo era más tímido, el de traje gris era hasta coqueto. Se jactaba de haber pasado inadvertido ante mis ojos con un traje tan ridículo… Ellos esperaban que yo tuviese un instinto desarrollado para ver lo que realmente eran las cosas a pesar de sus apariencias o disfraces. Así que parecía todo un triunfo para él, se reía mucho de mi pero por otro lado estaba ligando conmigo.

Yo me sentía extrañamente atraída por los dos, especialmente por el más tímido… eran monjes y no debía, pero había algo especial en ellos. Llegamos a la estantería y los dos se marcharon, les relevaron un viejo cura y una monje mujer. Entre los tres trasladamos el estante.

Me sorprendió que la iglesia permitiese a mujeres entre los monjes.. hablé con ella sobre la actitud de los dos monjes anteriores, de su coquetería. Ella me explicó que actualmente los curas ya podían casarse pero debían buscar con cuidado su futura esposa y guardar el celibato hasta el matrimonio… El casamiento sería para toda la vida y nunca debían tener acercamiento físico alguno con nadie más. Ella misma estaba comprometida con el monje tímido. En realidad parecía una boda arreglada, que los curas mayores escogían el futuro para los más jóvenes. Además ella también debía recibir enseñanzas de monje en el mismo lugar para demostrar que era apta para su futuro. Por sus palabras parecía que realmente entre ellos no se conocían bien y que estaba allí contra su voluntad. Yo sentí ciertos celos, aquel monje me había parecido especialmente atractivo y misterioso.

La estantería era pesada lo cual ralentizaba el trayecto hasta la capilla… yo seguía conversando con la monje mujer y el viejo cura.. . El viejo me preguntó si sabía que eran los iluminados… yo pensé que los Santos eran los iluminados… En mi vida despierta, mientras hacía el Camino de Santiago, visité el monasterio de Samos. Las pinturas sobre la vida de San Benito me impresionaron bastante. Cuando las vi pensé que un Santo era alguien con mucha luz, que con su presencia podía llenar de esperanza e ilusión a los que les rodeaba…

El viejo me explicó que los santos eran un tipo de iluminados, que había muchos tipos y que los artistas lo eran también. Que a través del arte las personas experimentaban sensaciones de entendimiento, que llenaban, que generaban esperanza e ilusión… era una pausa para la contemplación por la cual penetraba la luz. Me dijo que hoy en día la gente no miraba hacia los santos pero si hacia los artistas. Que tenían una responsabilidad ya que, en estos momentos de la historia, su labor era más influyente que la del resto de los iluminados.

Llegamos a la buhardilla de la iglesia donde debíamos dejar la estantería. La luz de aquel lugar era impresionante. La mujer se fue y el viejo cura me siguió explicando que aquellas libretas eran cuentos y parábolas que los monjes escribían durante su aprendizaje, que debían practicar para llegar a generar luz a través de la escritura, estaban buscando la iluminación. Me dejó leer una de las historias.

No me gustó nada, era una historia muy brusca. Trataba de una chica que desobedecía a sus padres… ella quería bañarse en mitad del océano, donde no se viese nada de tierra. Cogía un barco, se adentraba en el mar, se lanzaba al agua y se moría. En teoría el monje que lo escribió pretendía hablar de la importancia de no desobedecer, pero de una manera muy drástica… El cura me invitó a escribir yo misma un cuento… y allí, en aquella buhardilla, en el lugar donde la luz incidía en el suelo me senté a escribir…por primera vez en un sueño… y escribí lo siguiente

-“El mismo viento que suavemente hacía girar el mundo, mover los barcos, transportar semillas.. aquel viento de finales de verano que en su justa medida conseguía que todo siguiese su curso, ahora le acariciaba el cuello a ella.

Aquel viento vivo, era un ser que también necesitaba motivación, que necesitaba decir que existía. La vio a ella, en calma, eterna, uniéndose con el paisaje, y decidió robarle el tiempo, decidió dejarse sentir, dejarse querer.

Se transformó en suave brisa, delicadamente, para no despertarla de su contemplación, empezó a rozar su cuello, lo rodeó con cuidado… ella seguía con su vista perdida, en total armonía. La brisa subió hacia su cabeza, se coló entre cada unos de sus cabellos, el tacto le hacía cosquillas y sonreía con cuidado de no despertarla. Lentamente se aventuró hacia el rostro. Con curiosidad fue sintiendo la fina piel y se detuvo ante los ojos, ¿como podría tocarlos sin dañarlos?,tal vez su atrevimiento la despertase de aquel segundo eterno.

Decidió continuar, sobrepasó la nariz como si fuese una suave ola sobre la arena y reposó en los labios. Sintió una calidez levemente humedecida, era agradable, era adictiva. La suave brisa empezaba a ganar fuerza sin apenas percatarse, empezaba a olvidarse de lo que era… continuo su recorrido hacia las manos. Alegre jugó entre los dedos. Aquel cuerpo se había convertido en su campo de diversión y alegre como un niño continuó explorando los secretos de la piel.

Con cada nuevo descubrimiento su fuerza aumentaba. El viento se había despojado de la idea de quien era, de sus obligaciones, solo disfrutaba del calor de aquella amante inocente.

Mientras subía trepando veloz por su pecho sintió un golpe que lo detuvo.

Volvió a sentir el golpe una y otra vez. Pensó que había dentro de ella otro viento, habitando en su pecho, y luchaba por salir. El viento se posó sobre aquel latir y pensó que necesitaba ayudarle. Pensó que aquella fuerza era una parte de si mismo que tal vez había perdido en un descuido. Ahora estaba allí, tan cerca, a unos milímetros, tan solo la fina piel los separaba. Buscó una manera de entrar. Recorrió el cuerpo de nuevo, pero no encontraba la manera de llegar hasta el latido. Aquel cuerpo que amara tiernamente hacía unos instantes era ahora su enemigo.

Empezó a girar más y más fuerte y “ella” empezó a salir de su letargo. El viento descubrió que su compañero encerrado golpeaba cada vez con más fuerza y pensó que ese era el camino, que desde adentro, su otra parte, conseguiría salir si seguía latiendo con fuerza, más y más veloz.

El viento enamorado, descontrolado, con toda su pasión levantó el cuerpo de “ella” en el aire y la despertó de su eternidad -¡¡¡¡devuélveme lo que es mío!!!-rugía.

Ella perdida golpeaba al viento por salir de sus brazos. Estaba volaba, siempre había querido volar, pero ni lo apreciaba, el miedo se había apoderado de su ser. No sabía que el viento nunca la dejaría caer, el viento solo quería unirse a aquella fuerza que le salía de adentro.

Viento y mujer continuaron su ciega lucha en el aire. Cuanto más fuerte él la agitaba más fuerte ella peleaba y más fuerte era el latir de su pecho. Más esperanza albergaba él y más miedo ganaba ella.

Su lucha siguió hasta que la Tierra se detuvo y “ella”, ingrávida, se precipitó hacía el infinito espacio. Él, olvidandose de quien era, dudó, no sabía si seguirla en su recorrido por el universo o regresar a la Tierra. Había una fuerza en el universo, mayor que el mismo, que la estaba alejando. Al sentir que la perdía el viento recuperó su conciencia. Su deseo había sido simplemente dejarse sentir, dejarse querer, sentirse vivo. Pero “Ella” ya no lo quería, ella lo temía y ahora estaba totalmente perdida en un loco universo.

Tristemente regresó a la Tierra y reinició su movimiento como cada día. Su ausencia había detenido el curso de la vida. Recorrió toda la piel de la Tierra buscando vida. No sentía ni un solo latido. Convertido en suave brisa regresó a morir al lugar donde un día “ella” fue eterna contemplando el movimiento de su fuerza viva. Ya no había barcos ni olas en el mar. El viento triste se fue apagando y la Tierra deteniéndose de nuevo.

De repente el cielo se quebró, “ella” caía a gran velocidad. El movimiento de la Tierra la había traído de nuevo. El viento no podía dejarla morir, juntó sus fuerzas restantes y alcanzó a formar un pequeño tornado, la recogió y la dejó reposar en Tierra firme. Recorrió su cuerpo de nuevo buscando aquel latir. El suave viento del interior de su cuerpo seguía golpeando por salir. Golpeaba ahora muy lentamente, muy suavemente. El gran viento seguía deseando sacárselo pero ya no tenía fuerzas, no sabía como. Recorrió sin esperanza aquella piel donde un día se había sentido tan vivo, tan lleno de alegría. Llegó a los ojos, ahora cerrados y sintió pena por no haber intentando sentirlos cuando tuvo su ocasión y con sus últimos suspiros decidió abrirlos.

Delicadamente los rozó, estaban llenos de agua tibia, el tacto era tan suave, tan dulce, tan lleno de esperanza, que el viento sintió aquello que “ella” había experimentado mirando su propia fuerza… tan en calma, tan eterno, tan vivo…. El viento descansó en sus ojos, invadido por una paz infinita observó que en el reflejo de los ojos todavía se veía el puerto, las olas, los barcos.

En sus ojos todo seguía vivo…—

Dejé de escribir, desee que “el viento” y “la mujer” tuviesen una nueva oportunidad. Entonces escribí…

…tal vez en una nueva reencarnación”…

En ese momento el monje joven que me había atraído se acercó a mi. Me pidió si le dejaba leer lo que había escrito. Yo había perdido la noción del tiempo escribiendo, me puse a buscar la hoja inicial, donde mi historia había comenzado, pero no la encontraba. Revisé mi diario, en el leí cosas escritas que todavía no habían sucedido. Hablaba de mis días plácidos en los viñedos del Sur de Francia. Algo que no había vivido todavía en mi vida despierta. Finalmente encontré el principio de la historia en la parte de atrás de la historia sobre la chica que moría en el mar.

El monje empezó a leerla con interés. Llegando hacia el final me di cuenta que lo último que había escrito había sido la palabra “reencarnación”. Me asusté pensando que si el monje lo leía no le gustaría, pensaba en su decepción al ver que yo tenía creencias diferentes… y de la tristeza me desperté.


2012

Tenía unos 11 años y me acaba de mudar, de nuevo. Por la tarde había salido a jugar al fútbol con mis nuevos vecinos y agotada regresaba a casa cuando me quedé asombrada al mirar al sol esconderse tras un gran edificio, era un sol rojo y enorme. Lo miré intensamente durante unos segundos, intrigada entre la duda y la fascinación, hasta que comprendí que aquel gigante rojo, en realidad, era la luna.

Aquella noche tuve un sueño intenso, el primero de muchos. “Yo caminaba a gran velocidad hacia un acantilado, a mi lado me acompañaba un chico bastante alto y de cabello castaño claro. Sé que mi edad era adulta y el pelo me llegaba a la cintura. Los dos parecíamos estar vestidos para una celebración, un poco más elegantes de lo habitual. En lo alto del acantilado había una iglesia y de camino a ella el campo estaba seco y amarillento. De pronto nos detuvimos sobresaltados, a lo lejos vimos una luna roja moverse. Ya estaba bien entrada la noche y aquella luna roja no parecía tener sentido en un cielo tan negro. Los dos nos miramos y entendimos lo que sucedía. No era la luna, era Júpiter, el planeta se movía hacia el sol y sabíamos que pronto lo haría la Tierra. En ese momento nos apresuramos más en llegar a la iglesia del acantilado. Unos segundo más tarde sentimos un viento fuerte, veíamos el alto pasto amarillo moverse violentamente y seguido de ello la Tierra empezó a temblar. Lo siguiente que recuerdo en el sueño es estar en una especie de nave espacial. La nave parecía una pequeña Tierra, tenía campos muy verdes y agua. Pero no había un Sol, era una eterna noche con miles de estrellas. Había mucha otra gente en aquella nave preguntándose que había sucedido. A mi lado ya no estaba aquel chico y yo me preguntaba si estaría en alguna otra nave” me desperté…

Tras aquel sueño apocalíptico le siguieron muchos otros parecidos. En ocasiones llegaban olas gigantes y en otros caían meteoritos. Muchas veces sentía que el sueño era real, yo estaba viviendo un día normal y de repente observaba el cielo y las estrellas empezaban a caerse, muchas estrellas fugaces al mismo tiempo y entonces yo sabía que había llegado la hora. Si estaba cerca del mar siempre huía hacia alguna montaña, si caía un meteorito todo nos refugiábamos bajo tierra, como si en la superficie una ola de calor inmensa fuese a terminar con todo. En ocasiones yo descubría una entrada a otra dimensión. La entrada solía estar en un jardín y antes de irme corría a buscar a la gente que quería para llevarla conmigo.

Seis años más tarde de aquel primer sueño, yo estaba en una fiesta en casa de una amiga. Era una de las primera veces que tomaba alcohol, kalimotxo, y mis amigos jugaban al “yo nunca”… Yo no jugaba ya que “nunca” me tocaba beber porque “nunca” había hecho ninguna de las cosas que se proponían… Aunque nunca olvidaré el momento en que un amigo dijo “yo nunca me tiré un pedo en cama y me metí bajo las sábanas para olerlo”…

Así que me abracé a mi botella de “Cola Dolly” y me aislé como adolescente acomplejada a un rincón oscuro. Cerré los ojos, empecé a temblar muy fuertemente y tras ello una imagen se repetía en mi mente. Estaba en una costa llena de montañas verdes y cuando miraba hacia el mar veía como el sol se expandía… no era un atardecer común, parecía como si el cielo y la Tierra hiciesen presión sobre el sol, este se estiraba y su luz llenaba todo el largo del horizonte. Sobre todo aquello veía la imagen de Cristo en la cruz caerse una y otra vez y luego una fecha 30.06.2012, ( no estoy segura si era el día 30, pero si recuerdo bien el mes y el año). Durante una hora aquella imagen se repitió en mi mente sin cesar.

Algunos años más tarde, mientras hablaba de sueños y otras cosas con un amigo le hablé de aquella visión y el me comentó si sabía algo de los Mayas, ya que había una profecía que hablaba del 2012. En aquel momento no le dí mucha importancia, pero tras el paso de los años los sueños seguían sucediendo y empecé a encontrarme gente que me hablaba más y más sobre los Mayas… así que yo empecé a encontrar muchas similitudes entre mis sueños y aquella cultura.

Pasaron 20 años desde mi primer sueño y llegó el 2012. Hoy me encuentro en Chile y llevo 3 meses recorriendo América con Kenny, (muy parecido al chico del sueño).

Cuando tenía 11 años yo no sabía nada de política. No sabía que España estaría en crisis en el 2012. Yo creía que si uno estudiaba mucho mucho mucho, de mayor tendría un buen trabajo, tendría dinero, una casa y mi propia familia, con muchos perros y caballos. Yo ya había dejado de creer en Los Reyes Magos, Papa Noel y el Ratoncito Pérez, pero no sabía que aquel mundo ideal que te hacían creer era otro cuento más para llenarnos de ilusión mientras crecemos y así no protestar.

Cuando tenía 11 años yo amaba al niño Jesús, celebraba su nacimiento y lloraba su muerte. No sabía que con el tiempo descubriría que las religiones son otros cuentos diseñados para llenar aquel hueco que Melchor y su pandilla, el desempleo y la desidia habían generado y así poder seguir creciendo con ilusión y sin protestar, hacia una muerte gloriosa. Tampoco sabía que en el 2012 y a pesar del descontento de las religiones, me consideraría a mi misma como un ser espiritual, decidiría escuchar mis sueños y viajar por América buscando nuevas ilusiones para dejar de protestar.

Cuando tenía 11 años yo disfrutaba de un día en el río, de correr en el campo, de trepar a los árboles. No sabía de la contaminación de las aguas, la erosión de los suelos, la pesca abusiva, el maltrato animal…etc… No sabía que en el 2012 existiría el calentamiento global.

Cuando tenía 11 años ya sabía que los niños en Africa pasaban hambre, eso me decían para que terminase mi plato de comida. Pero no podía imaginarme cuan grande eran las desigualdades en la Tierra y no sabía que en el 2012 seguirían creciendo.

Es decir… yo no sé el porqué de aquel sueño apocalíptico cuando tenía 11 años, pero en el 2012 en la Tierra casi nada funciona bien, ha sido siempre así y a menudo deseo que los Mayas hayan acertado.

Tras tres meses de viaje y de muchas charlas sobre el mundo en el que vivimos, las profecías y lo que puede venir, estas han sido mis conclusiones.

En cualquier parte del mundo, da igual la cultura, religión, educación o genero, todos queremos lo mismo para ser felices… cariño y salud. Todos nos movemos por esos motivos pero diferimos en la manera de conseguirlos… y las sociedades de cada lugar han puesto sus infinitas reglas para alcanzarlos… reglas que alteran en muchas ocasiones el fluir natural de cada individuo, alejándolo del cariño y de la salud.

Las luchas de poder, las desigualdades sociales, siempre han existido. A nosotros nos toca esta crisis, a nuestros abuelos les tocaron guerras civiles, las guerras mundiales…y así la historia se ha escrito hasta hoy con mucha sangre y mucha rabia. Tal vez la diferencia más notable de los últimos años y desde la revolución industrial, es que no sólo nos destruimos entre nosotros, sino que saqueamos el planeta. Nosotros nos moriremos y nuestro nietos seguirán haciendo lo mismo… llorarán por los mismo problemas y disfrutarán de las mismas soluciones…. Pero todas las especies desaparecidas no volverán jamás, todos los árboles cortados no se reproducirán… la tierra ya no será más fértil, tal vez la única especie superviviente sea el “eucaliptos”…. La población mundial seguirá aumentando y los recursos para alimentarla irán disminuyendo.

Aunque el panorama general es desolador, la mayoría tienen esperanza. La mayoría no cree en la vieja política que nos ofrecen y gracias al avance de las comunicaciones y la necesidad por llegar a la verdad, se está generando un movimiento entre la gente joven que algún día dará su fruto. Un viejo constructor de casas de barro me dijo en Argentina: “confío en la gente joven, cuando vienen a trabajar conmigo nunca se quieren ir, no por aprender sino por permanecer juntos. Hay en ellos una nueva espiritualidad, no religiosa, que quiere entender la naturaleza y crecer en armonía. Yo creo que el cascarón está a punto de romperse.”

La mayor parte de los jóvenes creen que el modelo ideal de vida sería un modelo auto-sostenible. Vivir en el campo, cuidarlo y dejar que te cuide. Que el trueque vuelva a instalarse como principal moneda de cambio, pero no tiene que ser la única. Dentro de esto poder seguir alimentando el alma y la mente con las preferencias de cada uno, sea la música, el arte, la cocina, la agricultura, el comercio, la enseñanza, la sanidad, etc…La mayor parte aceptan un decrecimiento económico sin tantas falsas necesidades creadas por la sociedad de consumo. Que cada “cosa” tenga el valor real que le corresponde en “todos” los lugares… y sobretodo vivir compartiendo y ayudando en tu comunidad con amor y alegría.

He ido preguntando que imaginan que sucederá a finales del 2012. En general nadie cree que el mundo se vaya a destruir. Los Mayas no hablaron de destrucción, hablaron de cambio de ciclo solar. El sol se va a alinear con la galaxia y la energía que llegaría sería procedente directamente de la galaxia. Algunos piensas y desean, que tal vez una gran explosión solar afecte al magnetismo de la Tierra y que todos los aparatos electrónicos dejarían de funcionar. Lo que eso desencadenaría es imprevisible, pero el pensamiento general es que lo mejor es estar lejos de las ciudades. Otras ideas son la posibilidad de entrar en otra dimensión o que ese palpitar del sol galáctico nos altere la conciencia y seamos capaces de apreciar otras realidades, algo que para muchos sería incomprensible y enloquecedor. En cualquier caso, el pensamiento general es que si algo cambia será para mejor, que tiene que cambiar para mejor y que ese cambio ya está sucediendo.

Lo mejor de mi experiencia viajando, es sentir que, a pesar del descontento social y mundial, la mayor parte de las personas que uno conoce son buenas. En tres meses nos han acogido en muchas casas sin apenas conocernos, han compartido con nosotros, nos han enseñado lo que les rodea y lo que les importa. Hemos recorrido ya más de 4000km haciendo dedo gracias a la confianza de muchos conductores. Maravillosos 4000km llenos de increíbles paisajes y acompañados de increíbles historias. He de añadir que la mayor parte nos advierte de la inseguridad, de la gente mala que uno se puede encontrar, y nosotros les decimos lo mismo, ellos no son la mayoría pero no les hay que dejar que nos controlen.

Yo personalmente creo que compartir es el camino hacia “el cariño y la salud”… la competencia, el egoísmo y el miedo nos separan de ese camino… creo que si el planeta no nos sacude en el 2012 para centrarnos y ayudarnos, nosotros deberíamos hacerlo y deseo que esta sea la manera.

En resumen, es 2012, viajo porque la situación laboral de mi país, la crisis personal de valores y creencias y mis sueños, me han empujado a hacerlo… No sé que sucederá este año pero si sé que el 2013 será un final y será un comienzo.


Espacio y Tiempo

Avión Kuala Lumpur-Paris 7-7-11

Tiempo y Espacio

Ahora mismo vivo entre dos mundos, entre dos franjas horarias. Estoy sobrevolando la Tierra de Este a Oeste, yo gano 6 horas de tiempo que había perdido en el sentido contrario, y no sé donde meter esas horas.

Mi cuerpo se ha despertado a las 10h de Malasia y mi reloj me dice que son las 4 de la madrugada en París, pero estoy volando y aquí arriba todo es posible. Aquí arriba todo es mágico, el mundo se ve precioso, en calma total, el cielo azul intenso, las nube regalan cuentos con sus formas, las tormentas en la noche parecen celebrar una fiesta. Mirar por la ventana es casi una experiencia mística. En los aviones soy libre, en tránsito, y normalmente si el vuelo es largo es porque he dejado algo significante o vuelo hacia algo significante. Mi mente va llena de recuerdos y mi alma ilusionada con los próximos.

Acabo de leer un capítulo de “Viajes con Herodoto” llamado “ el tiempo desaparece” y una frase me ha hecho pensar: “acostumbrados como estamos al cálculo mecánico, no pensamos en la envergadura del problema que la medición del tiempo había constituido para el hombre en la historia, cuantos enigmas, misterios y dificultades entrañaba”.

El escritor se planteaba si Herodoto, de tener el avión, hubiese recopilado más información y lo duda. Con él he viajado 2500 años en el tiempo y he descubierto las guerras entre Grecia y Persia y me ha fascinado. He conocido al rey persa Jerjes. Jerjes se sentía el hombre más feliz del mundo al ver a su gran ejército desplazarse por mar y tierra llenando todo el espacio que alcanzaba su mirada, pero al instante se puso a llorar pensando que en 100 años no existiría ninguna de las personas de su ejercito, le dolía lo breve de la vida de los mortales. Y yo, en mi avión del 2011 me sobrecoge la idea de que un rey, que contó con el más poderoso ejército, lloraba ante la brevedad de la vida. Y no sólo eso, Heródoto sabía que contando esa historia allá por donde pasa, hace sentir al pueblo, al más humilde campesino, que si un rey llora, él está libre de llorar, al escuchar la historia se siente relajado, aliviado y se regresa a su casa un poco más feliz. ¡¡¡cómo funcionamos!!! increíble.

Yo voy en avión y no dejo de pensar que más que en el espacio me gustaría viajar en el tiempo. Me gustaría ver como un ejército de tal magnitud se desplaza durante meses o años, que sucede durante esa vida nómada, ese tránsito hacia una muerte probable. Siempre he sentido curiosidad por el ser humano a nivel individual, qué nos mueve y porqué, pero leyendo a Herodoto se ha despertado en mi la sensación de “la masa”. La masa caminando junta hacia la batalla final.

A menudo mirar a mi vida desde una perspectiva lejana, en el espacio o el tiempo, me ayuda a quitarle peso a las emociones que me arrastran al agujero donde el futuro es negro. Mirando al historia mi vida se vuelve ligera, me miro y veo que hay un mundo de infinitas posibilidades y que todas son validas siempre que se vivan con buen humor y alegría. Al final los hechos se vuelven relativos, pero el prisma por el que miramos esos hechos cambia completamente la historia final.

Estos días, en mi vida despierta, no dejo de pensar que hacer con mi vida, me presiono tanto que todo me parece un imposible… pero un día tuve este sueño:

“Era el año 2500 o tal vez más lejano en el tiempo. Yo era una anciana y junto con mi anciano marido disputábamos una fiera batalla contra robots. La batalla se realizaba en una plataforma sobre el mar, dudo si quedaba tierra habitable. Mi marido, un señor grande y testarudo, peleaba con todas sus fuerzas, yo lo persuadía de que lo hiciese así. Necesitábamos una estrategia, eramos los últimos humanos de una especie y con nosotros muertos esa especie se extinguiría, algo que buscaban el resto de especies humanas.

Nosotros éramos especiales, controlábamos la naturaleza, lo que quedaba de ella, teníamos ciertos poderes que se estaban apagando y yo quería conservar las últimas gotas para hacer algo útil, pero mi marido, aunque valientemente, sólo luchaba ciegamente por una supervivencia inútil.

De repente, sobre la plataforma, apareció otro anciano humano que mandó parar a los robots. Él era uno de los líderes de la especie que nos extinguía. Parecía que venía a vernos morir, quería asegurarse de nuestra extinción. Levantó su potente voz y dijo:

-Vosotros y vuestra especie habéis sido la causa durante milenios de la destrucción del mundo. Vosotros sois seres primitivos, creasteis las religiones, jugasteis con el poder y generasteis la destrucción. –

En aquellos tiempo el “ser espiritual” era ser un peligro, yo le explicaba que nosotros no eramos así, nosotros vivíamos la belleza de lo espiritual, de la naturaleza y su magia, vivíamos para crear y no para destruir. Toda aquella destrucción había sido causada por la falta de espiritualidad, causada por la razón aplicada al corazón ciegamente.

Aquel anciano siguió observando a mi marido que había retomado la lucha con todas sus fuerzas… lo miraba a él, su pasión en la pelea y me escuchaba a mi, mi pasión en las palabras… estábamos a punto de morir y decidió darnos una oportunidad. La última para nuestra especie. Nos envió a los dos al actual presente.

Nos despertamos abrazados en medio de un camino entre árboles, junto a una pequeña aldea. Cuando nos miramos descubrimos que eramos jóvenes, es decir, tenía la edad que tengo ahora. Aquel anciano nos había mandado para cambiar al historia de nuestra especie desde el pasado.

Al entenderlo nos abrazamos y besamos con alegría, aquel mundo nos parecía un paraíso lleno de naturaleza viva. Tenía ante mi toda la vida para vivir aquel paraíso y no estaba sola….ahora había que hacerlo bien. “

Me desperté, estaba en Vietnam, dormía junto a mi pareja en el sueño y mi compañero en la vida. Eramos jóvenes y durante aquel día viví la alegría de sentir que tenía ante mi toda una vida.

Quisiera grabar aquella sensación en mi mente, tatuarla en mi cuerpo para no olvidarla… a menudo, la fuerza de la masa, el movimiento de la corriente me arrastran y veo el tiempo como una carga pesada, en vez de como un regalo que sigue intacto en mis manos.


todo conectado


Los primeros seres humanos se sentían totalmente identificados con su entorno. Cada individuo, por puro instinto vital, se reconocía como parte integrante de la totalidad; y cada uno de sus actos se relacionaba visceralmente con lo que sucedía a su alrededor. Conectaba con la naturaleza porque se sentía parte de ella y porque sabía que el entorno formaba parte de sí mismo.
En sus orígenes los seres humanos han utilizado el arte como forma de expresar ese sentimiento trascendente, misterioso, mágico y sagrado de formar parte de un Todo que al mismo tiempo es parte de uno mismo.
El arte prehistórico era una forma –o tal vez “la” forma- de comunicarse con el entorno sagrado…


el ProPósito

Mientras estudiaba cine en Cuba en el 2003, conocí a un profesor, el más viejo que he tenido, José Martínez Suárez, en su momento él tenía 81 años. En sus clases sobretodo veíamos películas. Por aquel entonces todos teníamos ansías de saber y saber, ponerlo todo en práctica y algunos no encontraban el propósito de aquel taller. Pero el octogenario maestro nos enseñó algo que ha resultado para mi una de las herramientas  más importantes… un colchón en el que caerse sin miedo cuando la realidad te arrastra hacia el mundo de las dudas…. Apasionado, alegre, vivo como un niño, nos confesó que el ser humano necesita de las historias para sobrevivir, necesita ver en los demás lo que le pasa a uno por dentro y afuera, son la guia, y por ello hace 40.000 ya pintabas en las cuevas. El último día del taller el profesor llego a clase con un montón de libros de segunda mano que había comprado en las calles de la Habana como regalo para sus alumnos.
Creo que necesitamos muchas cosas para sobrevivir y creo que una de ellas es la fantasía, el creer que algo extraordinario y mágico es posible…Empecé a estudiar cine con toda la ilusión de algún día poder transformar los sueños en una mágica realidad. Mientas eso no sucede he generado este blog…. el que vuela soñando, el que ve la Tierra desde lejanos planetas, genios que llegan volando en coches antiguos para invertir el orden del tiempo, ve la naturaleza con otros colores, vive su muerte de mil maneras distintas, bucea como un pez en el oceano profundo, vive en tiempos remotos de dioses y demonios o tiempos futuros de desiertos, ama intensamente para toda la eternidad, sufre de pánico ante diablos, tiembla al ver olas gigantescas caminar hacia el, se rie sin fin…el que vive mundos intensos mientras duerme, aunque estén lejos de la realidad, tiene la necesidad de rescatarlos. Bueno, yo la tengo.
En este blog también estoy incluyendo mis viajes recientes. De pequeña me propuse dar la vuelta al mundo y en ello estoy. La fantasía de viajar y conocer mundos desconocidos siempre me ha acompañado, ahora esa fantasía se hace realidad, así que por eso está todo mezclado entre sueños, fotos y viajes.
Y por último creo en la magia… en esa clase de magia que surge de las casualidades, como cuando un día, mientras escuchaba la radio, fui sorprendida por una entrevista a mi viejo profesor donde repetía con pasión porque necesitamos contar historias.
He de decir que tengo muchas más pesadillas que sueños mágicos… me llamo Isabel, y que solo quiero compartir un poquito de fantasía por si alguien la necesita y porque yo lo necesito. Gracias

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